Mientras la atención pública estuvo concentrada durante 2023 en la inflación, la sequía y las elecciones, el sector energético argentino transitó una transformación que los datos reflejan con claridad. La producción de petróleo alcanzó niveles que no se veían desde 2006, el gas no convencional marcó récords sucesivos y la balanza comercial energética se acercó al equilibrio por primera vez en una década. Detrás de cada uno de esos indicadores hay un nombre: Vaca Muerta.
Petróleo: el empuje del shale
La producción promedio de petróleo en Argentina durante 2023 se ubicó en 651.700 barriles diarios, un crecimiento del 8,7% respecto de 2022. La cifra es significativa no solo por su magnitud sino por su composición: mientras la producción convencional cayó un 2,9%, el petróleo no convencional de Vaca Muerta compensó con creces esa declinación y aportó el crecimiento neto.
A mediados de año, Vaca Muerta ya explicaba el 51% de la producción nacional de petróleo. Los principales operadores, liderados por YPF, incrementaron la cantidad de equipos de perforación y optimizaron los procesos de fractura hidráulica, lo que permitió mejorar la productividad por pozo y reducir los costos de desarrollo.
Las exportaciones de crudo crecieron un 33% respecto del año anterior, alcanzando unos 128.000 barriles diarios. El petróleo de esquisto representó aproximadamente el 70% de esos envíos, con Estados Unidos, Brasil y Chile como principales destinos.
Gas natural: récords y desafíos de transporte
La producción de gas natural también tuvo un año destacado, aunque con matices. El shale gas de Vaca Muerta alcanzó récords de producción diaria, llegando a representar el 42% de la oferta total de gas del país. Sin embargo, la producción nacional total de gas no creció al mismo ritmo que el no convencional, porque los yacimientos maduros de la cuenca noroeste y de la cuenca austral siguieron declinando.
El principal cuello de botella para el gas sigue siendo la infraestructura de transporte. La inauguración del Gasoducto Néstor Kirchner en junio de 2023, que conecta Vaca Muerta con el centro del país, representó un avance sustancial al agregar capacidad de evacuación. Pero las necesidades de transporte superan lo que un solo ducto puede resolver, y la segunda etapa de esa obra sigue pendiente.
El gas natural ocupa un lugar central en la matriz energética argentina: representa el 50% de la oferta interna de energía primaria, según el Balance Energético Nacional. Es la fuente que alimenta la mayor parte de la generación eléctrica, la industria y el consumo residencial.
La matriz energética: el dominio fósil
El Balance Energético Nacional de 2023 muestra una estructura de oferta primaria donde los combustibles fósiles representan alrededor del 87% del total. El gas natural lidera con el 50%, seguido por el petróleo con el 39%. La energía hidroeléctrica aporta cerca del 4%, la nuclear otro tanto y las renovables no convencionales (eólica, solar, biomasa) contribuyen con el porcentaje restante.
Argentina asumió compromisos de reducción de emisiones en el marco del Acuerdo de París, pero la transición energética avanza a un ritmo lento. La generación renovable creció en los últimos años gracias a parques eólicos y solares en Patagonia y el noroeste, pero su participación en la matriz sigue siendo modesta comparada con la de otros países de la región como Uruguay o Chile.
Para datos detallados sobre la composición de la matriz, podés consultar nuestro tablero de balance energético nacional.
Balanza comercial energética: cerca del equilibrio
Uno de los datos más relevantes del año fue la evolución de la balanza comercial energética. Argentina importó energía por USD 7.925 millones en 2023, un 38% menos que los USD 12.868 millones de 2022. Las exportaciones energéticas sumaron USD 7.878 millones. El déficit resultante fue de apenas USD 47 millones, un mínimo que contrasta con los saldos negativos de miles de millones de dólares que caracterizaron la última década.
La reducción del déficit se debió a dos factores: el aumento de las exportaciones de crudo, impulsado por Vaca Muerta, y la caída de las importaciones de gas natural licuado (GNL), favorecida por la mayor producción doméstica y por la puesta en marcha del Gasoducto Néstor Kirchner, que redujo la necesidad de importar gas durante el invierno.
GNL: la frontera pendiente
El gran proyecto que podría alterar radicalmente la inserción energética de Argentina es la exportación de gas natural licuado. Con reservas técnicamente recuperables estimadas en más de 300 billones de pies cúbicos en Vaca Muerta, el país tiene el potencial para convertirse en un exportador relevante de GNL. Sin embargo, la concreción de una planta de licuefacción requiere inversiones del orden de los USD 10.000 a 15.000 millones y plazos de construcción de varios años.
Durante 2023 se avanzó en definiciones regulatorias y en la selección de la ubicación para una eventual planta, con Bahía Blanca y la costa rionegrina como principales opciones. Pero el proyecto aún no contaba con una decisión final de inversión. Si se concreta, las exportaciones de GNL podrían generar ingresos por varios miles de millones de dólares anuales y transformar a la energía en uno de los principales rubros de exportación del país.
Para seguir la evolución de la producción y el consumo energético, podés visitar nuestro tablero de consumo energético y nuestro tablero de actividad económica.
Fuentes: Secretaría de Energía de la Nación, Balance Energético Nacional (BEN), Instituto Argentino del Petróleo y Gas (IAPG), EIA (Energy Information Administration, EE.UU.).