Durante más de una década, Vaca Muerta fue sinónimo de promesa. Una formación geológica con reservas extraordinarias de gas y petróleo no convencional que, pese a su potencial, tardaba en traducirse en volúmenes capaces de transformar el perfil energético del país. El año 2024 marcó un quiebre: la producción de hidrocarburos alcanzó niveles que no se veían desde principios de siglo y, por primera vez en quince años, Argentina registró un superávit en su balanza comercial energética.
Los números del petróleo
La producción promedio de crudo durante 2024 se ubicó en 717.100 barriles diarios, un crecimiento del 11% interanual que representó el mayor volumen desde 2003. En total, el país generó más de 256 millones de barriles a lo largo del año. El impulso vino casi por completo de la cuenca neuquina: en diciembre, solo Vaca Muerta aportó 446.900 barriles diarios, con un crecimiento interanual del 27%.
La trayectoria mes a mes reflejó una aceleración sostenida. En agosto se superaron los 719.000 barriles diarios; en septiembre la marca subió a 738.000; y en diciembre se cerró el año con 765.600 barriles diarios, anticipando lo que vendría en 2025 con la ruptura del récord histórico de 1998. Desde enero de 2021 hasta fines de 2024, la producción petrolera argentina acumuló un crecimiento del 50%.
Para visualizar la evolución de la matriz energética argentina, podés consultar nuestro tablero de balance energético nacional.
Gas natural: crecimiento sostenido
El gas natural también registró incrementos significativos, aunque con una dinámica algo distinta a la del petróleo. La producción total creció un 27% entre 2021 y 2024, con Vaca Muerta explicando algo más de la mitad del gas extraído a nivel nacional. La formación neuquina se consolidó como el motor de la oferta gasífera, desplazando progresivamente a las cuencas convencionales que durante décadas habían sostenido el abastecimiento interno.
Este crecimiento resultó crucial para reducir las importaciones de gas natural licuado (GNL) y gas boliviano, dos rubros que habían pesado fuertemente en la balanza energética durante la última década. La mayor disponibilidad doméstica permitió, además, avanzar en acuerdos de exportación con Brasil y Chile.
El superávit que no llegaba
Quizás el dato más relevante desde una perspectiva macroeconómica sea el giro en la balanza comercial energética. En los primeros once meses de 2024, Argentina acumuló un superávit de 4.806 millones de dólares en el comercio de productos energéticos, algo que no ocurría desde 2009. Las exportaciones de petróleo crecieron un 40% interanual, pasando de 3.462 millones a 4.833 millones de dólares.
Este cambio de signo tiene implicancias que van más allá de las cuentas externas. Un sector energético superavitario alivia la presión sobre las reservas internacionales, reduce la necesidad de financiamiento externo y abre la posibilidad de que la energía se convierta, junto con el agro y la minería, en uno de los pilares de generación de divisas del país.
Los flujos de exportación e importación de energía se pueden seguir en detalle a través de nuestro tablero de comercio exterior.
El cuello de botella: infraestructura de transporte
El crecimiento de la producción trajo consigo un problema que el sector venía anticipando: la capacidad de evacuación de crudo desde la cuenca neuquina resulta insuficiente para acompañar el ritmo de expansión. El oleoducto existente opera cerca de su límite, y el transporte por camión encarece significativamente los costos logísticos.
En ese contexto, el proyecto del Oleoducto Vaca Muerta Sur cobró centralidad. Se trata de un ducto de unos 570 kilómetros que conectaría la cuenca neuquina con una terminal de exportación en la costa atlántica, con una capacidad inicial estimada en 390.000 barriles diarios, ampliable a futuro. Su construcción se considera indispensable para destrabar el potencial exportador de crudo y para que la formación alcance su escala plena de desarrollo.
Vaca Muerta en contexto global
La formación, ubicada principalmente en la provincia de Neuquén, es la segunda mayor reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional, según estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Sus recursos técnicamente recuperables se estiman en 308 billones de pies cúbicos de gas de esquisto y 16.000 millones de barriles de petróleo y condensados.
Para monitorear el consumo energético a nivel nacional y sus tendencias, podés visitar nuestro tablero de consumo energético.
Los desafíos que enfrenta el desarrollo pleno de Vaca Muerta son conocidos: además de la infraestructura de transporte, el sector necesita previsibilidad regulatoria, acceso a financiamiento de largo plazo y una articulación eficiente entre los distintos niveles de gobierno. Pero los resultados de 2024 demuestran que, cuando la inversión fluye y las condiciones lo permiten, la formación tiene capacidad para alterar de manera sustancial el balance energético argentino.
Fuentes: Secretaría de Energía de la Nación, EIA (U.S. Energy Information Administration), INDEC, Econojournal, Bloomberg Línea.