El comercio exterior argentino cerró 2025 con un balance inédito: las exportaciones totales superaron los 85.000 millones de dólares, el nivel más alto en la historia del país. El motor del salto exportador fue doble: por un lado, la consolidación de Vaca Muerta como fuente de divisas genuinas a través del gas natural licuado y el petróleo crudo; por el otro, la recuperación plena del sector agroindustrial tras la sequía histórica de 2022/2023. Al mismo tiempo, las importaciones se estabilizaron en torno a los 65.000 millones de dólares, lo que generó un superávit comercial de aproximadamente 20.000 millones de dólares, el mayor registro desde los años 2000. Este resultado fue determinante para la acumulación de reservas del Banco Central y para la sostenibilidad del programa económico vigente.
La nueva geografía de las exportaciones: más energía, más Asia
La composición de las exportaciones en 2025 refleja una transformación estructural respecto a la década anterior. Los productos primarios y manufacturas de origen agropecuario (MOA) siguieron siendo la columna vertebral del comercio exterior, representando alrededor del 58% del total exportado. Sin embargo, los combustibles y energía —impulsados por el gas natural licuado y el petróleo no convencional de Vaca Muerta— alcanzaron el 18% de las exportaciones, triplicando su participación respecto a 2019. Las manufacturas de origen industrial (MOI) representaron el 24% restante, con el sector automotor y el agroquímico como principales rubros. En cuanto a los destinos, Brasil siguió siendo el principal socio comercial, pero China consolidó su segundo lugar, absorbiendo el 17% de las exportaciones —especialmente soja, aceites y productos energéticos—. La Unión Europea y Estados Unidos completan el cuadro de los principales destinos. Para explorar los datos históricos de exportaciones por rubro y destino, visitá nuestro tablero de comercio exterior.
Importaciones y balanza: el ajuste que habilitó el superávit
El superávit comercial de 2025 no solo fue resultado del crecimiento exportador: también reflejó la compresión de las importaciones que caracterizó la primera fase del ajuste macroeconómico iniciado a fines de 2023. Durante 2024, las importaciones cayeron fuertemente como consecuencia de la recesión interna; en 2025, la recuperación de la actividad económica y la normalización cambiaria habilitaron una recomposición de las compras al exterior, aunque sin superar los niveles de 2022. Los principales rubros importados fueron bienes de capital (maquinaria industrial, equipos de telecomunicaciones), bienes intermedios y combustibles. La reducción de las restricciones a las importaciones y la eliminación gradual del cepo cambiario fueron los factores institucionales que más incidieron en esta dinámica. En nuestro tablero de acuerdos internacionales podés ver cómo evolucionó la relación comercial con los principales bloques y socios bilaterales.
El desafío para 2026 es sostener este nivel de exportaciones en un contexto de precios internacionales volátiles, especialmente para las commodities agrícolas y energéticas. La continuidad de las inversiones en Vaca Muerta, la conclusión del oleoducto Pepe Moreno y la capacidad de agregar valor a las exportaciones industriales serán los factores que determinen si el récord de 2025 es el piso de una nueva etapa o un pico difícil de replicar. Los datos del primer trimestre de 2026 sugieren que el sector exportador mantiene el dinamismo, aunque con algunos signos de desaceleración en las ventas agrícolas por precios internacionales más bajos. Para seguir la evolución del sector agropecuario y su aporte al comercio exterior, consultá el tablero de sector agropecuario.
Fuentes: INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), Secretaría de Comercio Exterior, Ministerio de Economía de la Nación.