El mercado laboral argentino cerró 2025 con una tasa de desempleo del 6,3% según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del cuarto trimestre —el nivel más bajo desde 2016— y una recuperación sostenida del empleo formal que comenzó en el tercer trimestre del año. Sin embargo, la foto es más compleja que un solo número: la informalidad laboral continúa afectando a más del 36% de los trabajadores, y la brecha entre el salario real y el costo de la canasta básica siguió siendo un problema estructural a lo largo de todo el año. El arranque de 2026 muestra señales de consolidación, aunque la desigualdad regional en el acceso al empleo de calidad persiste.
La recuperación del empleo formal y los salarios
El empleo registrado en el sector privado acumuló una creación neta de aproximadamente 180.000 puestos de trabajo durante 2025, con una aceleración notable en el segundo semestre. Los sectores que más empleo generaron fueron el agro, la minería y los servicios vinculados a la tecnología de la información. La industria manufacturera, en cambio, tuvo un comportamiento mixto: algunos rubros como alimentos y automotriz incorporaron trabajadores, mientras que textiles y calzado continuaron perdiendo empleo ante la competencia importada. Los salarios reales comenzaron a recuperarse a partir de julio, luego de la fuerte caída del primer semestre: cerraron el año con una suba acumulada del 12% en términos reales respecto al piso de junio. Para seguir la evolución mensual del empleo y los salarios, consultá nuestro tablero de empleo y salarios.
Informalidad y desigualdad: las deudas pendientes
Más allá de los indicadores agregados, la calidad del empleo sigue siendo el principal desafío del mercado laboral argentino. Más de un tercio de los trabajadores no tiene acceso a aportes jubilatorios, obra social ni vacaciones pagas. Esta informalidad estructural se concentra especialmente en trabajadoras domésticas, trabajadores por cuenta propia de bajos ingresos y empleo en microempresas del sector de servicios. La distribución geográfica también es muy desigual: el Gran Buenos Aires concentra los niveles más altos de informalidad, mientras que algunas provincias patagónicas muestran tasas por debajo del 20%. Los datos de la EPH permiten explorar estas disparidades en detalle en nuestro tablero de la Encuesta Permanente de Hogares.
Las proyecciones para 2026 apuntan a una continuidad de la recuperación del empleo formal, impulsada por la mayor actividad económica y la estabilización del tipo de cambio. Sin embargo, la reducción de la informalidad requiere políticas específicas más allá del ciclo macroeconómico. La evolución de la actividad económica en general puede seguirse en nuestro tablero de actividad económica.
Fuentes: INDEC (EPH, EMAE), Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, AFIP.