EPH segundo semestre 2025: la pobreza retrocede pero el piso quedó alto

El INDEC publicó esta semana los datos de pobreza e indigencia correspondientes al segundo semestre de 2025, surgidos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), y los números marcaron un retroceso significativo respecto del pico de 2024. La pobreza por ingresos alcanzó al 31,8% de las personas de los aglomerados urbanos relevados, contra el 38,1% del segundo semestre de 2024 y el 41,7% del primer semestre del mismo año, cuando la inflación trepaba al ritmo más alto de las dos últimas décadas. La indigencia se ubicó en 6,9%, también con una caída pronunciada respecto del 8,2% del semestre anterior.

Ingresos, salarios y la composición del rebote

El motor principal de la baja fue la recomposición del salario real. Según la EPH, el ingreso medio per cápita familiar de los hogares ocupados creció 14% en términos reales durante el segundo semestre de 2025, en un contexto de inflación a la baja —el IPC del semestre fue del 11,2% acumulado, contra el 32% del primer semestre de 2024—. La mejora se concentró en los hogares con jefes asalariados formales, mientras que el ingreso real de los hogares con jefes informales o cuentapropistas avanzó a un ritmo bastante menor, lo que ensanchó la brecha intra-laboral. Para profundizar en la serie histórica de empleo y salarios podés visitar nuestro tablero de empleo y salarios.

Dato clave: La pobreza por ingresos cayó del 38,1% (segundo semestre 2024) al 31,8% (segundo semestre 2025), una baja de 6,3 puntos porcentuales. La indigencia se redujo de 8,2% a 6,9% en el mismo período. Aún así, la pobreza sigue por encima del piso histórico de 2017 (25,7%).

El mapa regional: el norte sigue rezagado

El mapa de la pobreza confirma una asimetría estructural: los aglomerados del Noreste y Noroeste argentino siguen registrando tasas significativamente superiores al promedio nacional. Gran Resistencia (44,1%), Concordia (41,3%) y Santiago del Estero–La Banda (39,8%) lideran el ranking, mientras que en el otro extremo aparecen los aglomerados patagónicos: Ushuaia–Río Grande (18,9%), Comodoro Rivadavia–Rada Tilly (21,2%) y Río Gallegos (22,7%). El Gran Buenos Aires, que concentra cerca de un tercio de la población urbana del país, registró una tasa de 33,4%, levemente por encima del promedio nacional. La EPH permite ver con detalle estas diferencias regionales y su evolución en los últimos veinte años.

Dato clave: La brecha entre el aglomerado más pobre (Gran Resistencia, 44,1%) y el menos pobre (Ushuaia–Río Grande, 18,9%) es de 25,2 puntos porcentuales, una diferencia que se mantuvo prácticamente estable durante la última década pese a las oscilaciones del ciclo económico.

La lectura política y económica del dato es ambigua. Por un lado, la baja de 6,3 puntos en un semestre es la mayor reducción de la pobreza desde 2003, lo que valida la lógica de que la desinflación —cuando viene acompañada por algún piso de actividad económica— mejora rápidamente las condiciones materiales de los hogares más expuestos. Por otro lado, el "punto de partida" del proceso fue el peor registro en dos décadas, y la pobreza actual (31,8%) sigue siendo más alta que el promedio del período 2016-2019 (29,1%) y muy por encima del mínimo histórico de 2017 (25,7%).

Mirando hacia 2026, la consolidación de la baja dependerá de tres variables centrales: que la desinflación se sostenga, que el empleo formal continúe recuperándose y que la asistencia social mantenga la actualización por encima de la inflación. El desafío estructural —reducir la informalidad y achicar la brecha regional— sigue siendo materia pendiente.

Fuentes: INDEC – Encuesta Permanente de Hogares (EPH), INDEC – Incidencia de la pobreza y la indigencia.

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