El año 2025 marcó la consolidación del ajuste fiscal iniciado en diciembre de 2023. El gobierno nacional obtuvo un superávit primario del 1,8% del PBI, su segundo año consecutivo de resultado positivo, consolidando lo que la administración presentó como el "equilibrio fiscal permanente". El logro se sustentó en una combinación de reducción real del gasto primario —especialmente en inversión pública y subsidios— y un crecimiento sostenido de la recaudación impositiva, favorecida por la recuperación de la actividad económica y la normalización del comercio exterior. Sin embargo, el análisis de la composición del gasto revela ganadores y perdedores claros entre las distintas áreas del Estado.
La tijera fiscal: dónde se cortó más
La inversión pública fue el rubro que más acusó el ajuste: la obra pública nacional cayó un 68% en términos reales entre 2023 y 2025, con miles de proyectos de infraestructura paralizados en todo el país. Los subsidios económicos —principalmente a la energía y al transporte— también se redujeron significativamente, aunque a un ritmo menor al previsto inicialmente por el alto impacto político de las tarifas. Los salarios del sector público cayeron en términos reales cerca de un 30% acumulado en el bienio 2024-2025, lo que generó tensiones en áreas sensibles como salud, educación y seguridad. En contraste, el gasto previsional —jubilaciones y pensiones— fue el rubro más resistente al ajuste: la inflación deterioró el poder adquisitivo de los haberes en los primeros meses de 2024, pero la movilidad trimestral establecida por decreto permitió una recuperación parcial posterior. Para explorar la evolución del gasto por función y jurisdicción, visitá nuestro tablero de gasto público, que incluye datos del Ministerio de Economía con series históricas desde 2010.
La distribución del gasto: quién recibe más
En términos de su composición funcional, la seguridad social continuó siendo el mayor componente del gasto público nacional, representando alrededor del 45% del total. Le siguieron los servicios sociales —que incluyen educación, salud y vivienda— con un 25%, aunque con caídas reales en algunos programas específicos. El servicio de la deuda pública cobró mayor relevancia relativa en 2025: los intereses representaron alrededor del 17% del gasto total, el nivel más alto desde la reestructuración de deuda de 2020, reflejando el crecimiento de los pasivos del Estado en un contexto de tasas de interés elevadas. El gasto en defensa y seguridad se mantuvo relativamente estable. Para una comparación del gasto público argentino con estándares internacionales y su evolución en el tiempo, la sección de obra pública del sitio ofrece datos adicionales sobre la inversión en infraestructura.
El balance del gasto público en 2025 refleja las prioridades de una administración que colocó el equilibrio fiscal como objetivo central. El desafío de los próximos años será sostener ese equilibrio sin deteriorar aún más la inversión en infraestructura y capital humano, que son condiciones necesarias para un crecimiento económico sostenible en el mediano plazo. Los datos del presupuesto público consolidado están disponibles en nuestro tablero interactivo de gasto público.
Fuentes: Ministerio de Economía de la Nación (Secretaría de Hacienda), INDEC, Oficina Nacional de Presupuesto.