El año 2025 marcó un punto de inflexión en la historia reciente de la obra pública argentina. En el marco del programa de consolidación fiscal impulsado por el gobierno nacional, la inversión en infraestructura sufrió una contracción sin precedentes en términos reales: según datos del Ministerio de Economía, la ejecución del gasto en obra pública nacional cayó un 44% en pesos constantes respecto de 2024, representando apenas el 0,7% del PBI, el nivel más bajo desde 2003. Obras viales, de vivienda social, de infraestructura hídrica y de equipamiento universitario fueron las categorías con mayores caídas en la ejecución presupuestaria.
Qué se frenó y qué siguió avanzando
El recorte no fue uniforme entre sectores. Las obras de vivienda social bajo el programa PROCREAR y el Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI) registraron una caída de ejecución del 61% interanual, dejando miles de unidades habitacionales paralizadas en distintas provincias. En infraestructura vial, la Dirección Nacional de Vialidad ejecutó apenas el 38% de su crédito original, concentrando los avances en corredores estratégicos vinculados a la producción agroindustrial y a Vaca Muerta. En contraste, las obras de infraestructura energética —en particular gasoductos y redes de transmisión eléctrica asociadas al desarrollo de hidrocarburos no convencionales— mantuvieron un ritmo de ejecución superior al promedio, en línea con la prioridad estratégica asignada al sector energético. Para ver la distribución geográfica y por tipo de obra de la inversión pública, explorá nuestro tablero interactivo de obra pública.
El impacto en la actividad y el empleo de la construcción
El freno a la obra pública tuvo efectos directos sobre el sector de la construcción, que es uno de los mayores generadores de empleo formal e informal en Argentina. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) acumuló una caída del 18% en el primer semestre de 2025 respecto del mismo período de 2024, aunque mostró una gradual recuperación en el segundo semestre a medida que la obra privada —impulsada por el blanqueo de capitales y el crédito hipotecario UVA— compensó parcialmente la retracción pública. Según la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Capital Humano, el empleo registrado en la construcción cayó un 12% entre enero y junio de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior. Esta dinámica puede analizarse en detalle en nuestro tablero de actividad económica, donde el sector construcción aparece desagregado mes a mes.
Las perspectivas para 2026 apuntan a una recuperación gradual pero acotada de la inversión pública en infraestructura. El presupuesto nacional 2026 prevé un incremento nominal del gasto en obra pública del 35%, que en términos reales equivale a una suba de apenas el 8% respecto del deprimido nivel de 2025. La atención del gobierno se orienta hacia proyectos con financiamiento externo —BID, Banco Mundial y CAF— que permiten avanzar en infraestructura estratégica sin impactar en el equilibrio fiscal. El desafío es claro: reconstruir la capacidad de inversión pública sin resignar los logros en materia de consolidación de las cuentas del Estado. Para un análisis más amplio de cómo evolucionó el gasto público en 2025, consultá nuestro artículo sobre la distribución del presupuesto público en 2025.
Fuentes: Ministerio de Economía de la Nación (Presupuesto Abierto), Dirección Nacional de Vialidad, INDEC (ISAC), Ministerio de Capital Humano.