El Ministerio de Educación publicó a comienzos de 2026 los resultados de las Pruebas Aprender 2025, el operativo nacional de evaluación que mide los aprendizajes de los estudiantes de 3.° y 6.° grado de primaria, y de 2.° y 5.° año de secundaria en matemática y lengua. Los datos confirman una tendencia que viene observándose desde 2022: una leve recuperación en los niveles de desempeño en matemática, que no logra compensar el rezago acumulado durante los años de pandemia, y un estancamiento preocupante en lengua y comprensión lectora, que afecta de manera más pronunciada a las provincias con mayores índices de vulnerabilidad social.
Matemática mejora; lengua, sin avances
En matemática, el porcentaje de estudiantes de 6.° grado que alcanzó los niveles de desempeño satisfactorio o avanzado llegó al 43,2% en 2025, contra el 40,1% de 2023 y el 37,8% de 2021. La mejora es real, pero el dato revela que más de la mitad de los alumnos que terminan la primaria todavía no domina los contenidos matemáticos esperados para su nivel. En lengua, el panorama es más sombrío: apenas el 53,8% de los estudiantes de 6.° grado alcanzó los niveles satisfactorios, prácticamente igual que en 2023 (53,4%), lo que indica un estancamiento sostenido. La brecha entre los resultados de matemática y lengua entre varones y mujeres también persistió: ellas superan a ellos en comprensión lectora, mientras que ellos muestran mejores resultados en matemática. Para explorar los datos históricos de las evaluaciones educativas por provincia, nivel y área, visitá nuestro tablero interactivo de Pruebas Aprender.
La brecha territorial y el impacto del ajuste presupuestario
Uno de los hallazgos más significativos del operativo 2025 es la persistencia —e incluso la ampliación— de la brecha de resultados entre provincias. Las jurisdicciones del NEA (Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones) y el NOA (Jujuy, Salta, Tucumán) continúan mostrando los porcentajes más bajos de desempeño satisfactorio en ambas áreas evaluadas, mientras que la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe concentran los mejores resultados. Esta disparidad territorial no es nueva, pero el contexto de ajuste fiscal de 2024-2025 —que implicó recortes reales en la partida de transferencias a las provincias para educación y en los programas nacionales de becas y asistencia escolar— genera interrogantes sobre si las tendencias de mejora gradual observadas en los últimos años podrán sostenerse. En nuestro tablero de gasto público podés ver la evolución real del gasto en educación como porcentaje del PBI y en relación con otras partidas del presupuesto nacional.
Los datos de las Pruebas Aprender 2025 también muestran una correlación robusta entre el nivel socioeconómico del entorno escolar y los resultados académicos: los estudiantes que asisten a escuelas de contexto favorable obtienen, en promedio, puntajes significativamente más altos que sus pares en contextos desfavorables, independientemente de la provincia donde residan. Esta relación estructural entre pobreza y aprendizajes es uno de los desafíos centrales que el sistema educativo argentino enfrenta de cara a la próxima evaluación. Los datos de la encuesta de salud escolar complementan este panorama al mostrar cómo los factores de bienestar físico y mental impactan también en el rendimiento académico de los adolescentes.
Más allá de los números, los resultados de Aprender 2025 plantean una pregunta de fondo: ¿es posible mejorar la calidad educativa sostenidamente sin inversión creciente y sin políticas específicas que atiendan las desigualdades territoriales? La evidencia acumulada en los últimos años sugiere que los avances graduales son posibles, pero insuficientes para cerrar brechas estructurales que se miden en décadas, no en años de gestión.
Fuentes: Ministerio de Educación de la Nación, Dirección Nacional de Información y Estadística de la Calidad Educativa (DINIECE), operativo Aprender 2025.