El campo en 2025: producción, exportaciones y perspectivas

La campaña 2024/25 confirmó la consolidación del sector agropecuario argentino tras el traumático ciclo 2022/23, cuando la peor sequía en 60 años redujo la cosecha de soja a apenas 25 millones de toneladas y provocó una pérdida de divisas de alrededor de USD 20.000 millones. La recuperación iniciada en 2023/24 se profundizó en la campaña que cerró en 2025, con lluvias normales a favorables en las principales zonas productoras y precios internacionales que, aunque por debajo de los picos de 2022, se mantuvieron en rangos razonables para la rentabilidad de los cultivos.

Soja y maíz: récords históricos en la campaña 2024/25

Según las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Rosario (BCR) y del Ministerio de Agricultura, la producción de soja de la campaña 2024/25 se estima en 52 millones de toneladas, superando el récord histórico de 48,8 millones de toneladas de la campaña 2021/22 y más que duplicando los 25 millones cosechados en el ciclo 2022/23. El maíz, en tanto, alcanzaría las 57 millones de toneladas, también un nuevo récord para el país, impulsado por la expansión del área sembrada y por buenas condiciones climáticas durante el ciclo de crecimiento. La campaña de trigo 2024/25, que se cosechó a finales de 2024, también aportó datos destacados: 21 millones de toneladas, un 40% más que el año anterior, lo que reforzó el superávit comercial del sector desde el inicio del período.

Dato clave: La producción de soja de la campaña 2024/25 se estima en 52 millones de toneladas, superando el récord histórico de 2021/22 (48,8 Mt) y más que duplicando la cosecha de la sequía de 2022/23 (25 Mt), según la Bolsa de Cereales de Rosario.

El impacto en las exportaciones y las reservas del BCRA

Las exportaciones del complejo sojero —que incluyen granos, aceites y harinas— sumaron USD 22.800 millones durante 2025, un 18% más que los USD 19.300 millones de 2024. A esto se suman las exportaciones de maíz, trigo, carne vacuna, frutas y otros productos agroindustriales que llevaron el total de las exportaciones del sector agropecuario a superar los USD 40.000 millones en el año, un nuevo máximo histórico. Este flujo de divisas fue fundamental para el proceso de acumulación de reservas del BCRA y permitió financiar las importaciones necesarias para la reactivación de la economía. El superávit comercial agroindustrial sostuvo las cuentas externas del país durante los primeros meses del año, cuando las reservas netas aún eran frágiles. En nuestro tablero de comercio exterior podés explorar la evolución mensual de las exportaciones por complejos productivos.

La ganadería y los cultivos regionales

El sector ganadero también mostró señales positivas en 2025. Las exportaciones de carne vacuna totalizaron cerca de 900.000 toneladas equivalente res con hueso, sosteniendo a Argentina como uno de los principales exportadores mundiales del producto. El ciclo ganadero se encuentra en fase de retención de vientres, lo que modera el consumo interno pero genera condiciones favorables para el crecimiento del rodeo en los próximos años. Entre los cultivos regionales, la producción de limones en Tucumán, arándanos en el NOA y peras y manzanas en el Alto Valle del Río Negro tuvieron campañas satisfactorias, aunque los precios internacionales de algunos productos frutihortícolas presentaron presiones a la baja por mayor oferta global.

Dato clave: Las exportaciones del complejo sojero sumaron USD 22.800 millones en 2025, un 18% más que en 2024, consolidando al sector como el principal generador de divisas de la economía argentina.

Los desafíos estructurales que persisten

Pese al buen desempeño productivo, el sector agropecuario enfrenta desafíos de mediano y largo plazo que no desaparecen con una cosecha récord. Las retenciones a las exportaciones —derechos de exportación que en el caso de la soja alcanzan el 33%— siguen siendo las más altas de la región, lo que reduce la competitividad en el margen y desincentiva inversiones en infraestructura y tecnología. La brecha tecnológica entre las grandes explotaciones del núcleo sojero y los productores de zonas marginales es otro factor de heterogeneidad estructural. A esto se suma la vulnerabilidad climática: el fenómeno de La Niña puede impactar negativamente en las precipitaciones de la región pampeana en ciclos de 3 a 5 años, como lo demostró la sequía de 2022/23. La inversión en sistemas de riego, en mejoramiento genético y en infraestructura vial y ferroviaria son condiciones necesarias para consolidar la competitividad del sector en el largo plazo. Para analizar la evolución histórica de la producción por cultivo y las exportaciones del sector, en nuestro tablero del sector agropecuario encontrarás los datos del INDEC y del Ministerio de Agricultura con actualizaciones periódicas.

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