El campo argentino y la sequía histórica: impacto en números

Tres campañas consecutivas con déficit hídrico dejaron al agro argentino frente a un escenario que no se registraba desde que existen mediciones sistemáticas. La sequía que golpeó la campaña 2022/23 no fue simplemente un mal año climático: fue un evento extremo que alteró las proyecciones macroeconómicas del país, redujo a la mitad la cosecha de su principal cultivo y privó a la economía de miles de millones de dólares en divisas.

Un fenómeno climático sin precedentes cercanos

El año 2022 se ubicó entre los catorce más secos desde 1961 en el territorio argentino. Pero lo verdaderamente inusual fue la combinación de factores: un tercer verano consecutivo con lluvias por debajo de lo normal, olas de calor que se extendieron hasta bien entrado marzo y heladas agronómicas que aparecieron tan temprano como octubre de 2022 y tan tarde como febrero de 2023. La zona núcleo pampeana, donde se concentra el grueso de la producción granaria, sufrió el impacto más severo.

El fenómeno de La Niña, que mantuvo su influencia durante tres temporadas seguidas, fue el principal motor de esta situación. Si bien las sequías forman parte del ciclo agrícola argentino, la persistencia y la intensidad de esta en particular la convirtieron en un caso excepcional.

Soja: la mitad de lo esperado

La oleaginosa es el cultivo que más aporta a las exportaciones argentinas, y fue también el más castigado. La cosecha de soja de la campaña 2022/23 finalizó en apenas 21 millones de toneladas, según la Bolsa de Comercio de Rosario. La cifra representa una caída del 53% respecto del promedio de las cinco campañas anteriores, que rondaba las 45 millones de toneladas. El rinde promedio nacional se desplomó a 15,4 quintales por hectárea, un 45% por debajo del ciclo previo.

Dato clave: La producción de soja cayó a 21 millones de toneladas en la campaña 2022/23, un 53% por debajo del promedio histórico de las cinco campañas anteriores.

Para dimensionar el impacto: la cadena sojera aporta habitualmente alrededor de USD 25.000 millones anuales en exportaciones. En 2023, los despachos de la cadena alcanzaron apenas USD 12.500 millones, la mitad de lo registrado el año anterior. Argentina, tercer exportador mundial de poroto de soja y primer exportador de harina y aceite de soja, perdió participación en los mercados globales.

Maíz y trigo: caídas generalizadas

El panorama del maíz también fue sombrío. La producción se estimó en unos 35 millones de toneladas, un recorte del 35% respecto de las expectativas iniciales de la campaña y muy lejos de los 52 millones cosechados en el ciclo anterior. El trigo, cuya siembra se realiza en invierno, ya había sufrido la falta de humedad durante 2022: la cosecha fue de aproximadamente 12,5 millones de toneladas, menos de la mitad de una campaña normal.

En conjunto, la producción agrícola total de la campaña 2022/23 se ubicó en 104 millones de toneladas, un 27% por debajo del ciclo anterior. La caída conjunta de soja, maíz y trigo sumó cerca de 50 millones de toneladas menos que en la campaña previa.

Para seguir la evolución de estos indicadores, podés consultar nuestro tablero de sector agropecuario.

El golpe en divisas y en el PIB

Las consecuencias macroeconómicas fueron inmediatas y profundas. Las exportaciones de productos primarios cayeron un 35,7% interanual. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que el costo directo de la sequía para los productores de soja, trigo y maíz superó los USD 14.000 millones. Pero el impacto no se agotó en el campo: si se suman los efectos sobre fletes, servicios, industria aceitera y actividad comercial vinculada, las pérdidas totales para la economía ascendieron a unos USD 19.000 millones.

Dato clave: La sequía le costó a la economía argentina aproximadamente USD 19.000 millones en 2023, equivalentes a tres puntos del PIB.

En el primer semestre de 2023, el ingreso de divisas por exportaciones del complejo agroindustrial fue de USD 11.000 millones, un 42% menos que en el mismo periodo de 2022. La menor liquidación de divisas presionó sobre las reservas del Banco Central y agravó las tensiones cambiarias en un año electoral. La recaudación por derechos de exportación, una fuente clave de ingresos fiscales, acumuló hasta octubre una baja del 44% en términos reales.

Un dato inédito: Argentina importadora de soja

La magnitud de la crisis obligó a la industria aceitera a recurrir a una medida sin precedentes. Para mantener en funcionamiento las plantas de crushing, se proyectó la importación de 10 millones de toneladas de poroto de soja durante 2023. Argentina, que normalmente es exportadora neta de soja y sus derivados, se vio en la situación paradójica de traer materia prima desde Paraguay y Brasil para abastecer a sus propias fábricas.

La capacidad instalada de la industria aceitera argentina ronda las 70 millones de toneladas anuales, concentrada mayoritariamente en el cordón industrial del Gran Rosario. Operar a menos de la mitad de esa capacidad no solo redujo las exportaciones sino que encareció los costos fijos por unidad procesada.

Perspectivas y lecciones

A comienzos de 2023, los pronósticos meteorológicos anticipaban un debilitamiento de La Niña y una transición hacia condiciones neutras o hacia El Niño durante el segundo semestre. Eso permitía proyectar una recuperación para la campaña 2023/24. Pero la experiencia de esta sequía dejó en evidencia la vulnerabilidad de una economía que depende en forma crítica de las exportaciones primarias para generar divisas.

Dato clave: Entre enero y junio de 2023, el ingreso de divisas del agro cayó un 42% interanual, pasando de USD 19.100 millones a USD 11.000 millones.

El impacto de la sequía se propagó por toda la cadena: desde los productores que vieron reducidos sus márgenes hasta los transportistas que movieron menos carga, pasando por los municipios del interior que recaudaron menos y los trabajadores rurales que enfrentaron menor demanda de empleo. Para una economía que ya arrastraba desequilibrios fiscales y cambiarios, la pérdida de tres puntos del PIB por un evento climático fue un golpe difícil de absorber.

Para explorar en detalle la evolución del comercio exterior vinculado al agro, podés visitar nuestro tablero de comercio exterior y nuestro tablero de actividad económica.

Fuentes: Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), INDEC, Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

¡Compartí este artículo!

Icono Twitter Icono LinkedIn

Seguir leyendo