Seguridad en Rosario: los datos detrás del Plan Bandera

Rosario dejó de ser noticia solo por su puerto o su tradición futbolística. Durante los últimos años, la ciudad se convirtió en el epicentro de una crisis de violencia vinculada al narcotráfico que alteró la vida cotidiana de sus habitantes y obligó a repensar las estrategias de seguridad desde el Estado nacional. Los números del Observatorio de Seguridad Pública de Santa Fe permiten reconstruir esa escalada y evaluar, con datos concretos, los primeros resultados de la intervención federal conocida como Plan Bandera.

2022: el año en que la violencia tocó un techo

El departamento Rosario cerró 2022 con 288 homicidios dolosos, la cifra más alta jamás registrada en la ciudad. A nivel provincial, Santa Fe acumuló 405 asesinatos ese mismo periodo, 47 casos por encima de los 358 contabilizados en 2021. La tasa de homicidios del departamento Rosario trepó a 22,6 cada 100.000 habitantes, un valor que quintuplica el promedio nacional y que, en su momento, se ubicaba en niveles comparables a los de algunas ciudades brasileras.

Dato clave: En 2022, la tasa de homicidios de Rosario alcanzó las 22,6 víctimas cada 100.000 habitantes, cinco veces por encima del promedio argentino.

Las autoridades provinciales estimaron que más del 70% de los crímenes estaban vinculados a economías ilegales y organizaciones criminales. No se trataba de hechos aislados ni de violencia espontánea: el fenómeno tenía una lógica territorial ligada a la disputa por el control de zonas de venta de estupefacientes.

2023: la violencia persiste

Al año siguiente, los homicidios dolosos en el departamento Rosario descendieron levemente a 259 casos, pero la cifra seguía siendo superior a la de cualquier periodo entre 2014 y 2021. La tasa se mantuvo en torno a 22 cada 100.000 habitantes, mientras que el promedio del país apenas rozaba 4,2. Los datos del Observatorio revelaron otro dato preocupante: el 72,1% de los crímenes de ese año presentaba planificación previa, y en casi la mitad existía un mandato o pacto anterior al hecho.

El contraste con el resto del país era difícil de ignorar. Mientras las grandes ciudades argentinas exhibían tasas de homicidios que rondaban entre 3 y 6 cada 100.000 habitantes, Rosario multiplicaba esos valores. La presión social y mediática fue en aumento, y el reclamo de una intervención más contundente se hizo cada vez más fuerte.

El Plan Bandera: despliegue federal

A pocos días de asumir el nuevo gobierno nacional en diciembre de 2023, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro lanzaron el Plan Bandera, un operativo de articulación entre fuerzas federales y provinciales para recuperar el control territorial en Rosario. El despliegue incluyó 952 gendarmes, 378 prefectos, 347 agentes de la Policía Federal y 78 de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, totalizando 1.755 efectivos distribuidos en nueve zonas que coincidían con las áreas de influencia de las principales bandas narco.

El operativo no se limitó al patrullaje. Se complementó con el aislamiento e incomunicación de líderes narco presos, un endurecimiento de las condiciones penitenciarias y un incremento del 500% en las incautaciones de cocaína respecto al mismo periodo de 2023. El objetivo era atacar simultáneamente la logística criminal en la calle y la capacidad de mando desde las cárceles.

Dato clave: Durante el primer semestre de 2024, Rosario registró 52 homicidios frente a los 142 del mismo periodo de 2023, lo que representa una caída del 65%.

Los primeros resultados en cifras

Los datos preliminares de 2024 muestran una baja significativa. Santa Fe pasó de 398 homicidios en 2023 a 176 en 2024, una reducción de 222 casos. En la ciudad de Rosario, el descenso alcanzó el 65%, y en el resto de las jurisdicciones con presencia de fuerzas federales la baja llegó incluso al 75%. La tasa provincial se ubicó en 4,83 cada 100.000 habitantes, el registro más bajo desde 2014 y una cifra casi tres veces menor que la de 2023.

También se registró una caída pronunciada en las balaceras, con una reducción interanual del 59% en la ciudad. Los homicidios ordenados desde las cárceles pasaron de 23 en 2023 a 10 en 2024, lo que indica que la estrategia penitenciaria tuvo un efecto mensurable sobre la cadena de mando criminal.

Para explorar la evolución de estos indicadores con mayor detalle, podés consultar nuestro tablero de estadísticas de seguridad.

Una lectura con cautela

Los resultados son auspiciosos, pero conviene leerlos con precaución. La experiencia internacional muestra que las intervenciones de seguridad basadas en despliegues masivos de fuerzas suelen tener un impacto fuerte en el corto plazo que puede diluirse si no se acompaña de políticas sostenidas en el tiempo. Además, la caída en los homicidios no necesariamente refleja una desarticulación definitiva de las redes narco; puede indicar un repliegue táctico o un desplazamiento territorial.

Los datos socioeconómicos de la región agregan otra capa de complejidad. Las condiciones de vulnerabilidad que alimentan el reclutamiento de jóvenes por parte de las organizaciones criminales no se resuelven con gendarmes en las esquinas. Según la Encuesta Permanente de Hogares, los aglomerados del Gran Rosario y del norte santafesino exhiben indicadores de pobreza e informalidad laboral que superan la media nacional. Sin abordar esas raíces, el problema de fondo persiste.

Dato clave: La tasa de homicidios de Santa Fe cerró 2024 en 4,83 cada 100.000 habitantes, el registro más bajo de la provincia en una década.

Para complementar este análisis con datos sobre las condiciones de vida en la región, podés visitar nuestro tablero de la Encuesta Permanente de Hogares.

Fuentes: Observatorio de Seguridad Pública de Santa Fe, Ministerio de Seguridad de la Nación, INDEC (EPH).

¡Compartí este artículo!

Icono Twitter Icono LinkedIn

Seguir leyendo