Los primeros tres meses de 2024 trajeron un golpe severo para la actividad económica argentina. La devaluación de diciembre de 2023, el ajuste fiscal acelerado y la corrección de precios relativos configuraron un escenario de contracción que se sintió en prácticamente todos los sectores orientados al mercado interno. Los datos oficiales del INDEC confirman lo que muchos ya percibían en la calle: el arranque del año fue recesivo.
Los números del trimestre
El Producto Bruto Interno registró una caída del 5,1% interanual en el primer trimestre de 2024, según el informe de cuentas nacionales del INDEC. En términos desestacionalizados, el retroceso respecto al cuarto trimestre de 2023 fue del 2,6%. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) detalló la secuencia: noviembre de 2023 marcó una caída del 0,9%, diciembre profundizó al 4,5%, enero cayó 4,1%, febrero 3% y marzo se desplomó un 8,4%, el peor registro mensual del periodo.
Sectores que lideraron la caída
La construcción fue el sector más golpeado, con una contracción del 19,7% interanual. La combinación del freno en la obra pública, la disparada de costos en dólares de los materiales y la retracción del crédito hipotecario paralizó proyectos en todo el país. La industria manufacturera cayó un 13,7% y explicó por sí sola 2,16 puntos porcentuales de la contracción general del PBI, convirtiéndose en el rubro de mayor incidencia negativa.
El comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 8,7% en el trimestre, con un derrumbe del 16,7% en marzo, reflejo directo del desplome del consumo. La intermediación financiera perdió un 13% y el sector de transporte y comunicaciones cayó 1,1%. En un contexto de salarios que corrían muy por detrás de la inflación, el gasto de los hogares se contrajo de forma generalizada.
Los componentes de la demanda
Desagregando por el lado de la demanda, el panorama es igualmente contundente. El consumo privado se redujo un 6,7%, el consumo público bajó 5% y la inversión bruta fija se desplomó 23,4%. Las importaciones, como resultado de la menor actividad y la devaluación, cayeron 20,1%. El único componente con signo positivo fueron las exportaciones, que crecieron un 26,1%, beneficiadas por la recuperación de la cosecha agrícola tras la sequía histórica de 2023 y la mayor competitividad cambiaria.
Ganadores en medio de la crisis
No todos los sectores retrocedieron. La agricultura, ganadería y pesca creció un 10% interanual, motorizada por una cosecha gruesa que se normalizó tras el desastre climático del ciclo anterior. La explotación de minas y canteras, incluyendo hidrocarburos, avanzó un 8%, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta y la demanda internacional de energía. La pesca sumó un 3,2%. Son todos sectores con perfil exportador, menos dependientes del consumo interno y más sensibles al tipo de cambio real.
Para seguir la evolución mensual de estos indicadores, podés consultar nuestro tablero de actividad económica.
El impacto en el empleo y los ingresos
La contracción no fue gratuita para el mercado laboral. La construcción y la industria son dos de los sectores con mayor generación de empleo en Argentina, tanto formal como informal. La caída combinada de ambos rubros presionó sobre el empleo registrado y agravó las condiciones de los trabajadores no registrados, que carecen de mecanismos amortiguadores como el seguro de desempleo o los programas de asistencia salarial.
Paralelamente, la aceleración inflacionaria del primer trimestre erosionó los ingresos reales. Los salarios formales perdieron terreno frente a una inflación que acumuló más del 50% en esos tres meses, y los ingresos informales sufrieron una caída aún mayor. Esta dinámica se tradujo en un deterioro de los indicadores de pobreza que se confirmaría en los informes posteriores del INDEC.
Para explorar en detalle la relación entre actividad económica, empleo y poder adquisitivo, podés visitar nuestro tablero de empleo y salarios y nuestro tablero de inflación y precios relativos.
Fuentes: INDEC (Cuentas Nacionales, EMAE), Ministerio de Economía de la Nación.