El ciclo electoral de 2023 deparó giros que ni los analistas más experimentados lograron anticipar del todo. Si las PASO de agosto habían instalado a Milei como favorito, la primera vuelta de octubre invirtió los papeles: Sergio Massa llegó primero con una ventaja de casi siete puntos. Cuatro semanas después, el ballotage del 19 de noviembre dio un resultado contundente en la dirección opuesta. Los datos completos de ambas jornadas permiten reconstruir una historia electoral que dejará marca en la democracia argentina.
Primera vuelta: 22 de octubre
Contra todos los pronósticos que lo ubicaban segundo, Sergio Massa se impuso en la primera vuelta con el 36,7% de los votos, reuniendo 9,85 millones de sufragios. Javier Milei quedó segundo con el 29,9% y poco más de 8 millones de votos. Patricia Bullrich, tercera con el 23,8%, quedó eliminada de la contienda presidencial. Juan Schiaretti obtuvo el 6,7% y Myriam Bregman el 2,7%.
Ningún candidato alcanzó el 45% necesario para ganar en primera vuelta, ni el 40% con diez puntos de ventaja sobre el segundo. Por primera vez desde 2015, la elección presidencial se definiría en un ballotage.
La participación en primera vuelta fue del 77,6%, superior a la registrada en las PASO pero inferior al 80,4% de las generales de 2019. La provincia de Buenos Aires volvió a ser el distrito decisivo: allí Massa aventajó a Milei por más de un millón de votos, consolidando el bastión electoral del peronismo.
El factor Bullrich: los votos en disputa
Con Bullrich fuera de carrera, sus 6,3 millones de votantes se convirtieron en el factor determinante para el ballotage. La dirigente de Juntos por el Cambio anunció su apoyo a Milei pocos días después de la primera vuelta, pero los analistas debatieron cuántos de esos votos efectivamente migrarían. Las encuestas sugerían una transferencia parcial, con un segmento significativo que podía optar por el voto en blanco o incluso volcarse hacia Massa.
Ballotage: 19 de noviembre
El resultado de la segunda vuelta fue más claro de lo que muchos esperaban. Javier Milei obtuvo el 55,69% de los votos con 14,47 millones de sufragios, la cifra más alta en términos absolutos para un candidato presidencial en la historia argentina. Sergio Massa alcanzó el 44,30% con 11,52 millones de votos. La diferencia fue de 11,4 puntos porcentuales.
La participación alcanzó el 76,4%, apenas por debajo de la primera vuelta. Es habitual que el ballotage registre una leve caída en la concurrencia, pero en este caso el descenso fue mínimo, señal del alto nivel de movilización que generó la elección en ambos electorados.
El mapa provincial: dos Argentinas electorales
Milei se impuso en 20 de los 24 distritos. Massa ganó en apenas cuatro: provincia de Buenos Aires, Formosa, Santiago del Estero y Chaco. El mapa del ballotage fue marcadamente diferente al de la primera vuelta, donde Massa había prevalecido en más provincias.
La dimensión urbano-rural del voto fue notable. En las grandes capitales provinciales y en las ciudades intermedias del interior, Milei obtuvo ventajas amplias. En el conurbano bonaerense, el resultado fue más parejo, pero incluso allí la diferencia a favor de Massa se redujo respecto de octubre. Córdoba, la segunda provincia en peso electoral, fue abrumadoramente favorable a Milei, con porcentajes que superaron el 70% en varios departamentos.
Para explorar la distribución geográfica completa del voto, podés consultar nuestro tablero de elecciones 2023.
De octubre a noviembre: qué cambió
Milei sumó más de 6,4 millones de votos entre la primera vuelta y el ballotage. Massa incorporó 1,67 millones. La diferencia en la capacidad de captación de votos nuevos fue abrumadora. Buena parte de los votantes de Bullrich y de Schiaretti se volcaron hacia La Libertad Avanza, pero también hubo un flujo de votantes que en octubre se habían abstenido y que en noviembre acudieron a votar por Milei.
La campaña entre ambas vueltas estuvo marcada por la volatilidad económica. La inflación de octubre fue del 8,3%, la brecha cambiaria se mantuvo elevada y las expectativas de una corrección macroeconómica profunda se instalaron en el debate público. Milei logró capitalizar el descontento acumulado y presentarse como la única alternativa de cambio real frente a un oficialismo desgastado.
Contexto económico del voto
No puede analizarse la elección de 2023 sin considerar las condiciones económicas que la enmarcaron. El país cerraba un año con inflación del 211%, salarios reales en caída, reservas del Banco Central en niveles críticos y una sequía que había golpeado las exportaciones. La combinación de deterioro del ingreso y desconfianza institucional configuró un electorado dispuesto a apostar por una propuesta disruptiva.
El análisis de los datos por nivel socioeconómico sugiere que Milei fue transversal: si bien su base original se concentraba en varones jóvenes de nivel medio, en el ballotage logró penetrar en segmentos más amplios, incluyendo sectores populares que históricamente se identificaban con el peronismo.
Para profundizar en los indicadores socioeconómicos que rodearon la elección, podés visitar nuestro tablero de la Encuesta Permanente de Hogares y nuestro tablero de inflación y precios relativos.
Fuentes: Cámara Nacional Electoral, Dirección Nacional Electoral, INDEC.