¿En qué gastan los argentinos? Lo que revela la Encuesta de Gastos

Hay una pregunta detrás de muchas discusiones económicas que rara vez se responde con datos precisos: ¿en qué gasta su dinero un hogar argentino promedio? La Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, realizada por el INDEC en localidades de más de 2.000 habitantes de todo el país, ofrece la respuesta más completa disponible. Sus resultados, basados en casi 45.000 viviendas relevadas durante un año, permiten desagregar el consumo por región, nivel de ingreso y tipo de bien.

Alimentos: el gasto que más revela la desigualdad

A nivel nacional, los hogares argentinos destinan el 22,8% de su gasto de consumo a alimentos y bebidas no alcohólicas. Pero esa cifra promedio esconde diferencias profundas. En los hogares con menor nivel socioeconómico, el porcentaje trepa al 36,2%, mientras que en los de mayor poder adquisitivo apenas alcanza el 14,9%. La brecha es consistente con una regularidad económica bien conocida: cuanto menor es el ingreso, mayor es la proporción que se destina a cubrir necesidades básicas.

Este dato tiene implicancias directas en un contexto inflacionario. Cuando los precios de los alimentos suben por encima del promedio general, el impacto es regresivo: golpea con mayor fuerza a quienes menos tienen. Para seguir la evolución de los precios, podés visitar nuestro tablero de inflación y precios relativos.

Dato clave: Los hogares de menor nivel socioeconómico destinan el 36,2% de su gasto a alimentos, más del doble que los de mayor poder adquisitivo (14,9%), según la ENGHo 2017-2018.

Vivienda, transporte y salud: las otras partidas centrales

Después de alimentos, los rubros que concentran mayor gasto son vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (14,5% del total) y transporte (14,4%). La composición del gasto en vivienda varía mucho según se trate de hogares propietarios o inquilinos, y entre regiones con costos inmobiliarios dispares.

El transporte, por su parte, incluye tanto el gasto en combustible y mantenimiento de vehículos propios como el pago de boletos de transporte público. Los hogares de mayores ingresos destinan una proporción más alta a este rubro, explicada en buena medida por la tenencia de automóvil particular.

El gasto en salud merece una mención aparte. A nivel nacional, representa alrededor del 8% del gasto total, pero su composición difiere según el quintil de ingreso. Los hogares más pobres gastan proporcionalmente más en medicamentos, mientras que los de mayores recursos destinan una parte significativa a la cobertura de prepagas y seguros de salud.

Las diferencias regionales

La ENGHo confirma que la geografía importa tanto como el ingreso a la hora de explicar patrones de consumo. Las regiones del NOA y el NEA presentan la proporción más alta de gasto en alimentos respecto del total, en línea con sus menores niveles de ingreso promedio. En el otro extremo, la Patagonia y el Gran Buenos Aires muestran los porcentajes más bajos en este rubro.

Estas diferencias regionales no son solo un reflejo de la desigualdad de ingresos. También intervienen factores como los precios locales, los costos de transporte de mercaderías, los patrones culturales de consumo y la disponibilidad de servicios públicos. Un hogar patagónico, por ejemplo, destina una porción considerable de su presupuesto a calefacción, un gasto que resulta marginal para un hogar del norte del país.

Dónde compran los argentinos

Un aspecto revelador de la encuesta tiene que ver con los canales de compra. El 35% del gasto en alimentos se realiza en negocios especializados como panaderías, carnicerías y verdulerías. Los supermercados captan el 25,2% y los autoservicios el 19,3%. Más del 80% de estas compras se pagan en efectivo, un dato que habla de la persistencia de la informalidad en las transacciones cotidianas.

Dato clave: El ingreso per cápita de los hogares del quintil más alto es al menos 3,7 veces superior al de los hogares del quintil más bajo, según la ENGHo 2017-2018.

¿Qué dicen estos datos sobre la Argentina actual?

La ENGHo 2017-2018 constituye la fotografía más detallada del consumo argentino, pero conviene tener presente que los datos fueron relevados antes de la pandemia y en un contexto macroeconómico diferente al actual. La aceleración inflacionaria posterior a 2018, la crisis del COVID-19 y los cambios en la política de ingresos alteraron los patrones de gasto de manera significativa.

Con todo, las estructuras profundas del consumo tienden a ser persistentes. La relación entre ingreso y proporción dedicada a alimentos, las brechas regionales y la preponderancia del comercio minorista son rasgos que probablemente se mantengan, aun si los montos y los precios relativos cambiaron. Para complementar este análisis con información sobre ingresos y condiciones de vida, visitá nuestro tablero de la Encuesta Permanente de Hogares.

Todos los datos de la ENGHo están disponibles en nuestro tablero de la Encuesta Nacional de Gastos.

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