Inflación en Argentina: radiografía del primer semestre 2023

Cuando el INDEC publicó el dato de inflación de junio, el acumulado del primer semestre quedó cerrado en 50,7%. Medio año, medio punto más de inflación que todo el año 2020. La cifra condensa una realidad que los argentinos experimentaron en cada ida al supermercado, en cada renovación de alquiler, en cada recibo de sueldo que llegaba con aumentos que no alcanzaban a compensar lo perdido el mes anterior.

Mes a mes: la escalera ascendente

El año arrancó con un 6% en enero, un nivel que en cualquier otro país habría encendido todas las alarmas pero que en Argentina ya se percibía como una cifra tolerable dentro del régimen inflacionario vigente. Febrero marcó 6,6%, y marzo aceleró hasta 7,7%. Abril fue el punto más alto del semestre con un 8,4%, impulsado por ajustes de tarifas y aumentos en rubros regulados que se habían postergado.

Mayo trajo un leve respiro relativo, con un 7,8%, y junio cerró en 6%, el mismo registro con que había comenzado el año. La desaceleración de los últimos dos meses del semestre generó interpretaciones optimistas en algunos ámbitos oficiales, pero la realidad es que un 6% mensual equivale a una inflación anualizada superior al 100%.

Dato clave: La inflación acumulada en el primer semestre de 2023 fue del 50,7%, con un pico mensual del 8,4% en abril. En términos interanuales, el IPC avanzó un 115,6%.

Alimentos: el rubro que más pesa y más sube

El capítulo de Alimentos y bebidas no alcohólicas tiene una relevancia particular en el análisis inflacionario argentino. Representa la mayor porción de la canasta de consumo y es el rubro donde los sectores de menores ingresos destinan la mayor proporción de su presupuesto. Durante el primer semestre, los alimentos acumularon subas que en varios meses superaron al nivel general.

Productos como la carne vacuna, los lácteos y las harinas registraron incrementos por encima del promedio. La sequía agravó el cuadro: al reducir la oferta de granos y forrajes, presionó sobre los costos de producción de alimentos de origen animal. La menor cosecha de trigo impactó directamente en el precio de la harina y sus derivados.

Hacia junio, curiosamente, Alimentos fue una de las divisiones que menos subió (4,1%), lo que contribuyó a la desaceleración del índice general. Pero esa moderación puntual no compensó los meses previos de aumentos sostenidos.

Salarios reales: la carrera que se pierde

Uno de los efectos más tangibles de la inflación elevada es la erosión del poder adquisitivo. Los datos de la Encuesta Permanente de Hogares y del RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) muestran que los salarios formales registraron aumentos nominales significativos durante el semestre, pero que en términos reales apenas lograron empatar con la inflación en los mejores meses y perdieron terreno en los peores.

Dato clave: Con una inflación interanual del 115,6% a junio de 2023, los salarios reales acumulaban una caída que distintas estimaciones ubicaban entre el 5% y el 10% respecto de fines de 2022.

La situación fue más grave para los trabajadores no registrados, que no acceden a paritarias formales ni a mecanismos de actualización periódica. En ese segmento, que abarca a un tercio de los asalariados, la pérdida de poder adquisitivo fue más pronunciada. Las jubilaciones, ajustadas por una fórmula que incorpora la inflación pasada con rezago, también quedaron por detrás del ritmo de los precios.

Regulados versus estacionales: dinámicas dispares

El IPC del INDEC distingue entre tres categorías de bienes y servicios: el núcleo (que refleja la tendencia de fondo), los regulados (que dependen de decisiones de política tarifaria) y los estacionales (que oscilan según la época del año). Durante el primer semestre, los regulados fueron los que más contribuyeron a la aceleración en ciertos meses, por los ajustes de tarifas de servicios públicos, combustibles y prepagas.

El gobierno intentó moderar el impacto de estas correcciones mediante esquemas de segmentación tarifaria y acuerdos de precios con el sector privado, pero la efectividad de esas herramientas fue limitada frente a la inercia inflacionaria.

Para seguir la evolución del IPC y sus componentes, podés consultar nuestro tablero de inflación y precios relativos.

Un semestre que anticipó lo que vendría

Visto en retrospectiva, el primer semestre de 2023 fue apenas el prólogo de una aceleración mucho mayor. Las PASO de agosto y la devaluación del 22% que las siguió catapultaron la inflación mensual al 12,4% en agosto y al 12,7% en septiembre. Pero esa es otra historia. Lo que los datos del primer semestre dejaron en claro es que la economía argentina operaba con una inercia inflacionaria muy difícil de desarmar con las herramientas convencionales de política económica.

Dato clave: El 50,7% acumulado en el primer semestre de 2023 superó la inflación total del año 2020 (36,1%) y se acercó a la de todo 2021 (50,9%).

La combinación de emisión monetaria, déficit fiscal, expectativas desancladas y una sequía que privó a la economía de divisas genuinas configuró un escenario en el que cualquier shock adicional podía escalar rápidamente los precios. Las PASO de agosto confirmaron esa vulnerabilidad.

Para analizar la relación entre inflación, empleo e ingresos, podés explorar nuestro tablero de empleo y salarios y nuestro tablero de la Encuesta Permanente de Hogares.

Fuentes: INDEC (Índice de Precios al Consumidor), Ministerio de Economía, BCRA.

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